El Síndrome de Estocolmo Doméstico, una lacra para nuestra sociedad

Este Síndrome de Estocolmo Doméstico (SIES-D) se produce cuando mujeres maltratadas, humilladas y agredidas física y moralmente mantienen relaciones que tienen a perpetuar la violencia.

Estas mujeres son incapaces de denunciar a sus agresores, con los que siguen vivienda y tampoco se muestran decididas a abandonar una relación que se basa en la violencia de forma reiterada.

Una enfermedad que es una lacra para nuestra sociedad

Esto no para aquí, sino que, por increíble que parezca, muchas mujeres con historiales de agresión por su esposo, pareja o ex pareja, suelen tener una relación de vínculo afectivo todavía mayor con sus propios agresores, defendiendo las razones mezquinas que dan sus agresores (una agresión nunca tiene justificación) y retirando denuncias policiales o deteniendo procesos judiciales ya en marcha declarando a favor de sus agresores antes de que sean condenados.

El psicólogo Nils Bejerot, que fue el que puso nombre al Síndrome de Estocolmo piensa que es más común en personas que han sido víctimas de abusos o incluso violencia doméstica, generando en la mujer objeto de maltrato un lazo de tipo traumático que la une con el agresor mediante conductas resignadas.

El abuso crea en la pareja una dinámica de dependencia debido al vínculo traumático que se producen en la alternancia de refuerzos y castigos. Las mujeres que fueron maltratadas y sufren este síndrome, muestran una incapacidad para denunciar los hechos, incluso las denuncias por la vía penal ante la autoridad judicial o policial son retiradas por las propias víctimas antes de que se traduzcan en sanciones efectivas para los propios agresores, por lo que se crea un círculo vicioso que mantiene agresiones y hace que la víctima entre en un estado de progresivo deterioro de tipo personal.

Estamos ante una grave enfermedad social. La mayor parte de los casos de violencia no son denunciados y es difícil entender como muchas mujeres de cualquier estrato social suelen sufrir en silencio vejaciones. Todo esto nada tiene que ver con el amor y si con dependencias extremas de la pareja.

Muchas prometen ante el juez que no volverá a suceder y el ciclo podemos ver como se repite algunas veces hasta el punto de matar a la pareja. La propia sociedad debemos ayudar a que esta lacra desaparezca, debiendo denunciar sin tapujos los casos en que veamos este tipo de violencia, ya que el Síndrome de Estocolmo Doméstico no es algo privado, forma parte de un esquema de dominación que se acepta de manera natural pero que afecta a muchas mujeres.

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